Gestionar un equipo presenta muchos desafíos, entre ellos la rendición de cuentas y la búsqueda de culpables. A menudo se confunde la rendición de cuentas con la responsabilidad. He aquí una diferencia sencilla entre ambos términos: una persona responsable es quien completa una tarea, mientras que una persona que rinde cuentas es quien debe responder ante la autoridad. Por lo tanto, cuando alguien completa una tarea, se le considera "responsable". Sin embargo, puede que no sea la persona que rinde cuentas, ya que esta última es quien debe responder ante la autoridad. En un proyecto, la máxima autoridad es el patrocinador. Dependiendo de la tarea, la autoridad ante la que debe responder una persona que rinde cuentas varía. Para algunas personas, ser responsable puede ser algo nuevo e intimidante, lo que podría dar lugar a la búsqueda de culpables. Un buen gestor de proyectos reconoce esta posibilidad y hará todo lo posible para garantizar que la rendición de cuentas se respete en cada tarea.
En general, hay cuatro cosas que un gerente de proyecto puede hacer para aumentar la responsabilidad y reducir las acusaciones mutuas.
Desarrollar la filosofía fundamental de la rendición de cuentas
La dirección y el director del proyecto deben compartir la misma visión sobre la filosofía de responsabilidad de la empresa. Esta debe redactarse cuidadosamente para garantizar que abarque tanto los aspectos conceptuales como prácticos de una filosofía de responsabilidad justa. La filosofía debe ser equitativa tanto para la dirección como para los miembros del equipo. Además, va mucho más allá de simplemente cumplir plazos y entregar resultados. La responsabilidad sobre las tareas debe estar presente en la filosofía general.
Comunicar la filosofía de la rendición de cuentas y las consecuencias de la falta de rendición de cuentas
El director del proyecto debe encontrar un método eficaz y eficiente para difundir la filosofía de la responsabilidad, de manera que los miembros del equipo puedan interiorizarla de inmediato e implementarla a diario. Asimismo, se debe informar a los miembros del equipo sobre las consecuencias de la falta de responsabilidad, lo cual debe haberse discutido previamente con la dirección.
Implementar un modelo de liderazgo sólido para el equipo
Un liderazgo sólido requiere flexibilidad, firmeza y motivación. Por ello, el director del proyecto debe establecer expectativas claras para cada miembro del equipo, considerando posibles riesgos y otros cambios que puedan surgir. Es importante recordarles periódicamente la importancia del proyecto y que se valora su dedicación para completar las tareas asignadas.
Medir la responsabilidad a través de resultados exitosos
El progreso de un proyecto debe ser medible y comunicado a la gerencia y a los miembros del equipo. Antes de comunicarlo, el gerente del proyecto tiene la oportunidad de evaluar la responsabilidad de cada participante. Se debe preguntar a cada miembro del equipo sobre su nivel de responsabilidad y tomar nota de ello. Comunicar la responsabilidad en toda la organización es fundamental para el desempeño futuro, lo cual es crucial para el éxito del proyecto.
Por último, pero no menos importante, el éxito de un proyecto depende del grado de responsabilidad de cada miembro del equipo, independientemente de la magnitud de la tarea. Para ello, una filosofía de responsabilidad clara y bien comunicada, un liderazgo sólido y una forma válida de medir el éxito son elementos esenciales.




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